
La América debe ser el tronco en el que converjan todas las raíces históricas de los Precursores y de los Libertadores, y sus raíces históricas han de ser el legado y el pensamiento que amalgama el ideario político-filosófico y la práctica transformadora de los autores de tan prodigiosa obra.
Señalaba en su tiempo el poeta cubano José Martí, cuando exclamaba en su prosa, “Insertemos en nosotros al Mundo, pero nuestro tronco ha de ser la América.